“Crónica de un conflito: Bolivia”

Bolivia, en los últimos años, más específicamente desde la asunción al poder del Presidente Evo Morales, viene enfrentando una serie de conflictos civiles, generados por diferencias sociales, económicas y políticas entre dos facciones claramente definidas: la parte occidente del país, la más rica; y los campesinos, mayoritariamente población indígena, ubicados en las regiones más pobres, que apoyan desde un principio al presidente, también sumados a ellos, el movimiento de izquierda socialista (MAS). Los ejes centrales del conflicto, son el rechazo de las políticas socialistas llevadas a cabo por Evo Morales, y la reivindicación de la autonomía de las regiones de Santa Cruz de la Sierra, Tarija, Cochabamba, etc.
Pero, durante las últimas semanas el conflicto se ha radicalizado de tal manera, que ha generado no sólo un caos social y político, sino también económico, afectando el desarrollo de Bolivia. Tales fueron las magnitudes de los enfrentamientos, que hubo más de 10 muertos, cortes de rutas internacionales, protestas en La Paz, y varios enfrentamientos armados. El Gobierno de Evo Morales ha tenido que dictar el estado de sitio en la región amazónica de Pando, en el norte, para controlar la violencia. Además, buena parte del Ejército se ha desplazado hacia los yacimientos de hidrocarburos.
La crisis alcanzó en las últimas horas niveles regionales, luego de que Venezuela expulsara al embajador de Estados Unidos en Caracas, en solidaridad con Morales, que ya había declarado al representante de Washington en La Paz como persona no grata acusándolo de aliarse con la oposición para derrocarlo.
En consecuencia, Las Naciones Unidas, la OEA y la Unión Europea pidieron a la oposición y al Gobierno de Bolivia poner fin a la ola de violencia que vive el país. Por ello, el 15 de Septiembre pasado se llevó a cabo la cumbre extraordinaria que los presidentes de nueve países de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) celebraron anoche en Santiago de Chile para buscar una salida a la crisis de Bolivia. La presidenta de Chile, Michelle Bachelet (país que ejerce la presidencia de turno de Unasur), convocó la reunión, pero fue Lula quien le dio trascendencia al confirmar su asistencia y lograr que las partes en conflicto en Bolivia le entregaran su confianza.
Participan nueve presidentes suramericanos de los 12 países de Unasur: Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Paraguay, Uruguay, Venezuela y Chile. El único de los grandes que faltó por razones de agenda fue el peruano Alan García, que envió a su ministro de Exteriores, José García Belaúnde.
La aceptación de Lula en participar en la Cumbre, tuvo saldos muy positivos; pidió una tregua previa entre Morales y la oposición y se ha producido. Reclamó la aceptación expresa de La Paz para que él intercediese en la crisis, y la obtuvo. Es más, los rivales de Morales han celebrado la mediación brasileña a pesar de que Lula les echó un rapapolvo por utilizar la violencia para desafiar al Gobierno.
Resta esperar el desenlace y las consecuencias de ésta reunión clave para nuestra región y en especial, para Bolivia. Una vez más, un signo de fortaleza y unión de América Latina frente a algún conflicto. Es mi mayor deseo, que éste tipo de Cumbres integracionistas sean llevadas a cabo no sólo frente a grandes problemáticas de resolución urgente, sino también para el desarrollo económico y político de la región, que tanto le hace falta.
Por: Natalin Faravelli.